19 jul. 2010

PLACER QUE MATA

Construimos con el lodo nuestro lecho,
tuvimos como escarcha, nuestra almohada,
por sábana, un tupido velo,
entre ellas, maldije tu cuerpo,
desnudando las mañanas.
Tapé tu sombra con mi cuerpo,
alud de luna ensangrentada,
recorriendo un paraíso de montañas,
mientras mi alma lloraba,
y voces de fuego sonaron,
como lejanas campanas,
en las entrañas de la nada.
Maldije tu cuerpo mil veces,
otras tantas me callaba,
estaba tu boca despierta,
y mis cuchillos en calma,
el placer danzaba a tu lado,
reías, cantabas,
una canción de cuna olvidada,
en el mar de la esperanza.
Placer que envuelve locuras,
como fausto pájaro de hierro,
quiero quemar tu nombre,
y poder ver la madrugada,
..., antes que mi cuerpo caiga,
con sus alas plegadas,
por esto maldigo tu nombre,
antes que se duerma el alba.