Dime vela que levantas,al cielo tu blanco pecho,
si hubo sombras en tu vida,
que te enturbiaron el sueño.
Dile a las gaviotas plateadas,
que dibujaron tu vuelo,
si encontraste el horizonte,
en alguna tierra extraña.
Dile al rudo marinero,
que acarició tus entrañas,
donde recibió más cariño,
que el que en las noches tu brindabas.
Dile también al sol,
tan sobrio por las mañanas,
quien secó tu sudor,
cuando la luna llegaba.
Dile a la nocturna niebla,
que con malicia te besa,
porque vives en la noche
y en el día estás muerta.
Dile si quieres al mar,
celoso amigo que espera,
como rien los que se van,
y como lloran los que se quedan.
Dile a todo el que pase,
que soy tu dueño,
que soy tu tiempo,
que soy tu voz...
Como el viento.
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